Hoy visité el Cementerio de Oak Ridge, el segundo camposanto público más grande y visitado de los EE.UU, sólo por detrás del Cementerio Nacional de Arlington. Ubicado a poco más de 3 Km al norte del centro de la capital del estado de Illinois, Springfield, este sagrado lugar fue inaugurado en 1860. Situado sobre un vasto territorio de 132 hectáreas, dominadas por suaves colinas repletas de enormes robles, y limitando con el afluente del río Sangamon, este cementerio es visitado cada año por más de 1 millón de personas.
El camposanto tiene unas dimensiones bastante grandes, una accesibilidad destacable y todos los monumentos y el entorno están bien cuidados. Se nota que es un sitio muy visitado y que las autoridades tienen en cuenta las necesidades de los visitantes.
Lo más destacable es poder leer los nombres de los soldados caídos o desaparecidos en combate (y en qué operación se produjo). Con un escueto nombre, rango, ciudad de nacimiento y fechas de nacimiento y muerte (o desparición), cualquiera puede situar a sus familiares (o curiosear) y también puede hacerse una idea de la cantidad de almas que la guerra se lleva.
La famosa tumba de Lincoln, donde reposa el propio Abraham Lincoln, su esposa y tres de sus cuatros hijos, es un mausoleo copado por un obelisco de 36 metros que desprende una majestuosidad y serenidad inusitadas. Sin grandes florituras y custodiado por una efigie del propio Lincoln (al que se tiene por costumbre de tocar la nariz para obtener una especie de buena fortuna) la tumba, del que para muchos fue el mejor presidente de la historia de los EE.UU, es la piedra angular y el más ilustre de los inquilinos que allí reposan.
Sin duda alguna, recomiendo una parada para admirar la belleza, paz y serenidad de este hermoso lugar.





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