Una de las cosas más llamativas que me he encontrado últimamente por los states es el amor por el Deep Fried Foods (frituras generalmente rebozadas). Y es que cualquier restaurante de cocina americana del medio-oeste que se precie tiene en su carta una sección dedicada a este delicioso, pero insano, manjar de dioses.
Países como España o Italia cuentan con muchas recetas donde los alimentos son rebozados y fritos en abundante aceite. El concepto no es nuevo, es más, las primeras trazas de freír alimentos en aceites datan del 2.500 a.C. Nuestros antepasados los Egipcios fueron los primeros en realizar estas prácticas tan suculentas.

Los «Batter Drops» son una delicia
Los platos más típicos de Illinois, en cuanto al estilo Deep Fried se refieren, son las frituras de pepinillos, champiñones, aros de cebolla, pollo, merluza y las batter drops (gotas de rebozado fritas).
Todos estos platos son muy agradables para el paladar y, si están bien escurridos, no son demasiado pesados para el estómago. Es una auténtica delicia comer este tipo de rebozados, sobre todo las batter drops, puesto que son trocitos de rebozado frito que se han desprendido de las frituras de pollo, pescado y/o verduras, provocando una auténtica mezcolanza de sabores en la boca.
Uno de los problemas que le encuentro a este tipo de comida es el uso de los shortenings, una grasa alimentaria compuesta de «desperdicios» y «mezcolanzas» de grasas y aceites de origen animal y vegetal. Por lo tanto, la cantidad de grasa saturada y trans que estos shortenings tienen, hacen de estos platos algo perjudicial para tu salud si no son tomados de forma esporádica.
La mayoría de los deep fried foods son una auténtica delicia, pero he de reconocer que prefiero el pollo empanado en vez del pollo rebozado. Según mi criterio, el empanado tradicional que se practica en España es mejor por el simple hecho de ser más crujiente y ligero.





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